top of page
Buscar

28 de febrero el día que Crianza con Alas encontró su hogar en Casa Luz

— Lo que vivimos —

Algunas experiencias no se explican — se sienten

Hay días que uno llega con agenda, con materiales preparados, con un cronograma en la mano. Y hay días que, sin pedirlo, te cambian algo por dentro. El 28 de febrero fue de los segundos.




Desde el momento en que entramos a Casa Luz, había una energía difícil de describir con palabras. No era euforia ni ceremonia. Era algo más suave y más profundo — como cuando estás en un lugar donde algo importante está a punto de suceder y el ambiente ya lo sabe antes que las personas.

Las chicas llegaron con cautela. Con esa mezcla de curiosidad y reserva que tienen quienes han aprendido que no siempre es seguro abrirse. Y aun así, algo fue cambiando. Poco a poco, en cada actividad, en cada conversación, en cada momento en que alguien las miró de verdad — algo se fue soltando.

Lo que pasó ese día no fue un evento. Fue un encuentro. Entre quienes llegamos a dar y ellas, que demostraron una vez más tener mucho más de lo que creen.

"Salí de ahí siendo diferente. No sé explicarlo bien, pero algo en mí se movió."

— Una de las personas presentes ese día

 

— El corazón del día —

No vinimos a enseñar. Vinimos a recordar.




Quienes llegamos a Casa Luz ese 28 de febrero no llegamos con respuestas bajo el brazo. Llegamos con una pregunta mucho más poderosa: ¿qué pasa cuando le das a alguien el espacio para verse como realmente es?

Porque eso fue lo que sucedió. No hubo lecciones magistrales ni discursos. Hubo círculos de conversación, manos que recortaban imágenes, un lente que capturaba instantes, y voces que —con cuidado, con respeto— le decían a cada una de estas jóvenes mamás: vos importás. Lo que viviste no define lo que podés dar. Y lo que ya sos es suficiente para empezar.


Para quienes facilitamos y acompañamos el espacio, fue también un recordatorio: que el cambio real no ocurre cuando alguien te dice cómo vivir, sino cuando alguien te ayuda a verte con ojos nuevos.

"No llegamos a Casa Luz a enseñarles algo que no saben. Llegamos a recordarles lo que ya está en ellas."

— Sofía Aragón & Mariela Hidalgo, Co-facilitadoras de Crianza con Alas

— Testimonios —

Desde adentro: la mirada de quienes estuvieron

El lanzamiento no hubiera sido posible sin la generosidad de tres profesionales que eligieron ser parte de este inicio. Cada uno trajo su mirada, su experiencia y su corazón. Aquí, en sus propias palabras.

Johanna Fernández — Ex Miss Costa Rica 2005



Para la mayoría, el título de Miss Costa Rica evoca escenarios, luces y coronas. Para Johanna Fernández, fue algo mucho más personal: el momento en que aprendió a pararse con seguridad, a conectar consigo misma y a sentirse suficiente. Y desde entonces, ha buscado la manera de compartir esa experiencia con otras mujeres.

Cuando recibió la invitación a Casa Luz, no lo dudó. "Los años me han enseñado que esa seguridad, esa presencia y esa conexión interna no deberían ser exclusivas de un escenario, sino herramientas accesibles para todas las mujeres", comparte. "Cuando llegué a Casa Luz no vi dos mundos distintos. Vi mujeres con historias diferentes, pero con el mismo potencial de pararse con fuerza, con dignidad y con amor propio."

La conexión con las chicas fue inmediata y genuina. Lo que más le sorprendió no fue la vulnerabilidad de ellas — sino su fortaleza. "Algo que valoro muchísimo fue su capacidad de estar presentes, de escuchar, de participar, de darse la oportunidad. Hay una fuerza muy especial ahí… una fuerza que viene de todo lo que han tenido que atravesar, pero que no las define, sino que también las ha formado."


"La belleza no empieza en lo externo. Empieza en cómo te parás, en cómo te hablás, en cómo decidís verte. Su valor no depende de su historia, ni de sus circunstancias, ni de la opinión de nadie."

— Johanna Fernández, Ex Miss Costa Rica 2005

Johanna se llevó más de lo que esperaba. "Sobre todo, una confirmación de algo en lo que creo profundamente: cuando una mujer se permite conectar consigo misma, cambia su forma de pararse en el mundo. Ellas me recordaron el poder de lo auténtico y la capacidad que tenemos de reconstruirnos, incluso en circunstancias muy difíciles."

Y si pudiera decirle algo a cada una de esas jóvenes mamás, lo tiene muy claro: "Que lo que han vivido no define quiénes son. Que hay partes de su historia que no eligieron… pero sí pueden elegir qué hacen con lo que viene. Y que no tienen que esperar a que todo esté perfecto para empezar a verse con más amor. Porque incluso en medio de todo lo que están reconstruyendo… ya son suficientes."

Arnoldo Roberts — Fotógrafo del evento

Detrás de cada fotografía hay un ojo que eligió mirar. Arnoldo Roberts estuvo ese día con la cámara en mano, pero también con algo más: la sensibilidad de quien sabe que hay momentos que merecen ser guardados.

Lo primero que le llamó la atención no fue una imagen — fue una mirada. Vio rostros tímidos y espontáneos, y en todos ellos algo que no esperaba: que a pesar de todo lo que han vivido, estas chicas todavía tienen una mirada inocente. Que tienen planes a futuro. Que quieren una familia, una casa, un hogar.

Trabajar en sesiones uno a uno le permitió ver algo que las fotos grupales no siempre revelan: la individualidad de cada una. "Fue bastante impactante y duro, me conmovió muchísimo — ver las diferentes personalidades, cómo se reflejaban sus temores y al mismo tiempo que siguen siendo niñas."

"Cuando una de ellas me pidió la cámara porque quiere ser fotógrafa en el futuro... vi cómo tomaba fotos a sus amigas, la ilusión de sostener la cámara en la mano. Y al final me dijo: gracias por cumplir mi sueño."

— Arnoldo Roberts, fotógrafo del evento

Ese momento es el que Arnoldo quisiera que cada persona que vea las fotografías pudiera sentir. "Que mis fotos logren traer más oportunidades para ellas", dice — no como deseo vago, sino como propósito concreto detrás de cada disparo.

Para él, estar ese día no fue un favor. "Significa poder devolver un poquito de lo que la vida ha sido buena conmigo, a través de mi lente."

Karla Hidalgo — Programadora Neurolingüística

En este espacio no hubo metas que alcanzar ni listas de pendientes. Karla Hidalgo, especialista en Programación Neurolingüística, guió a las chicas en la construcción de un vision board radicalmente diferente al que la mayoría imagina: uno que no mira hacia el futuro como exigencia, sino que ancla el presente en cuatro raíces fundamentales.

La premisa fue clara desde el principio. "Un vision board típico te pide que pegues fotos de lo que querés lograr. Pero yo no podía llegar con ese enfoque a un grupo de chicas que han vivido lo que ellas han vivido", explica Karla. "Soñar hacia adelante es muy difícil cuando todavía no sabés bien quién sos — y cuando tu historia ha fragmentado esa identidad, el primer paso no es proyectarte al futuro. Es recordar quién eras antes de lo que te pasó."

"Lo que construyeron ese día fue más bien un espejo. Un espejo que muchas de ellas nunca habían tenido la oportunidad de mirarse — no desde el juicio, no desde el dolor — sino desde lo que son y lo que ya llevan dentro."

— Karla Hidalgo, Programadora Neurolingüística

Las cuatro raíces que guiaron el proceso fueron: la identidad más allá del trauma y la maternidad; la reconexión con lo que les da alegría — porque el trauma, explica Karla, anestesia eso; la maternidad reencuadrada desde el amor y no desde la carga; y por último, el permiso de imaginar algo bueno para sí mismas. "Porque hay personas que nunca han recibido ese permiso, y eso también hay que trabajarlo."

Al inicio del ejercicio hubo silencio. Pero no era un silencio vacío. "Era un silencio cargado", recuerda Karla. "Y en algún momento algo se fue soltando. Las manos empezaron a moverse, a recortar, a buscar imágenes. Y yo notaba cómo el cuerpo de ellas cambiaba — menos tensión, más presencia."

Desde la PNL, lo que ocurrió ese día tiene un nombre: neuroplasticidad. "El trauma no borra quién sos — lo que hace es desconectarte de esas partes. Entonces cuando en un espacio seguro, con las preguntas correctas y las imágenes correctas, lográs que esa persona se vea de otra manera... el sistema nervioso recibe una señal distinta. Una que dice: hay partes de mí que están bien. Que están intactas."

"Ver a una chica de 17 años pegando una imagen de un lugar que quiere conocer algún día, sin pedirle permiso a nadie para soñarlo — eso para mí vale más que cualquier certificación."

— Karla Hidalgo, Programadora Neurolingüística

Lo que Karla se llevó de ese día fue humildad. La certeza de que a veces la herramienta más poderosa no es la más sofisticada — es el espacio correcto. "Me fui más convencida de por qué hago lo que hago. Y también más convencida de que estas chicas tienen mucho más de lo que creen."

 

— Lo que viene —

Este fue solo el primer paso

El 28 de febrero fue el comienzo de algo más grande. Durante los próximos nueve meses, las residentes de Casa Luz tendrán un encuentro mensual con el programa Crianza con Alas — cada uno diseñado desde el cuidado, la intención y el respeto por su proceso.

Los temas que vienen son tan humanos como la vida misma: salud sexual y reproductiva, salud mental, movimiento, vínculos, identidad. Todo desde una perspectiva que empodera sin imponer, que acompaña sin juzgar.

Porque Crianza con Alas no llegó a Casa Luz a decirles cómo criar. Llegó a caminar junto a ellas mientras descubren su propia manera de hacerlo.

 

 

— Cierre —

Únete a este camino

Si esto resonó contigo, comparte esta historia. Porque cada vez que alguien conoce lo que está pasando en Casa Luz, el círculo de apoyo crece — y estas mamás jóvenes merecen que ese círculo sea enorme.

Síguenos en Instagram para no perderte los próximos encuentros, las historias que nacen de este programa y todo lo que Crianza con Alas tiene para compartir.

Y si además de seguirnos sentís que querés ser parte de algo más concreto — que este programa pueda llegar mes a mes a Casa Luz depende también de personas como vos. Si te interesa saber cómo sumarte, escribinos. Hay un lugar para quienes quieran acompañar este proceso desde adentro.

Mariela Hidalgo & Sofía Aragón, Co-facilitadoras de Crianza con Alas

Asociación Alas Costa Rica

 
 
 

Comentarios


Cuando una mujer vuela, transforma su vida, su entorno y su comunidad.
Gracias por ser parte del cambio.

  • alt.text.label.Facebook
  • alt.text.label.Instagram

©2022 por ALAS. Creado con Wix.com

bottom of page