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Carta a Mis Hijas Sobre La Navidad que Elegí Darles 


(Para que lean cuando sean grandes y entiendan el corazón de su mamá)

Chicas,


Hoy, mientras las veo jugar juntas - una de 5 años llena de preguntas y curiosidad, la otra de 2 años siguiendo cada paso de su hermana mayor - siento la necesidad de escribirles esta carta desde un lugar muy honesto, ese lugar donde a veces nos da miedo pararnos porque nos hace vulnerables. Quiero contarles sobre mi Navidad, sobre lo que significa para mí esta época, y sobre lo que realmente quiero que recuerden cuando sean adultas y miren hacia atrás.Quiero que entiendan por qué cada Navidad, mientras otras familias llenaban sus árboles con montañas de regalos, yo elegí otro camino. Y quiero que sepan que cada decisión que tomé vino desde el amor más profundo que he sentido en mi vida: el amor que tengo por ustedes.

 

¿Por Qué Escribo Esta Carta?


Cada diciembre, cuando caminamos por las tiendas y ustedes me piden "mami, ¿me comprás esto?", siento algo en mi corazón. No es negación. No es restricción. Es protección. Es amor. Es el deseo profundo de darles algo mucho más valioso que cualquier juguete que brilla en un estante.Y sé que habrá días - quizás incluso ahora, siendo tan pequeñitas - donde se preguntarán si su mamá les da suficiente. Donde vean lo que otros niños tienen y sientan esa punzada de querer más, pero cada diciembre me enfrento a la misma pregunta interna: ¿Qué estoy sembrando en sus corazones? ¿Qué recuerdos están formando? ¿Qué valores están absorbiendo?Por eso escribo esta carta. Para que algún día, cuando entiendan más del mundo y de la vida, sepan exactamente qué estaba haciendo su mamá y por qué.

 

La Navidad Que Yo Recibí


Déjenme contarles algo de mi propia historia, mis niñas. Yo crecí en una familia donde la Navidad estaba llena de regalos, de comida abundante, de celebraciones grandes. Sus abuelos - que las aman tanto - hicieron lo mejor que pudieron con lo que sabían en ese momento.


Pero hoy, cuando miro hacia atrás a mi propia infancia, algo interesante pasa: no recuerdo la mayoría de los juguetes que recibí. Algunos sí, los especiales, pero la gran mayoría se borraron de mi memoria.


¿Saben qué sí recuerdo? Recuerdo la sensación de estar en familia. El olor de la cocina de Tita. Las risas. La anticipación. Esos momentos donde, sin yo saberlo entonces, me estaban enseñando que pertenecer a una familia es algo sagrado.


Y cuando ustedes llegaron a mi vida - primero tú, mi amor mediano, y tres años después tú, mi amor pequeño - entendí algo que cambió todo: tenía en mis manos el poder de elegir qué recuerdos iba a crear para ustedes. Qué valores iba a sembrar en lo más profundo de sus corazones. Qué tipo de mujeres iba a ayudar a formar.


Y es aquí donde mi relación con Dios ha sido mi guía más importante en este camino de ser su madre. Cuando entendí como Dios nos ama, aprendí cómo quería amarlas a ustedes. Dios no nos ama con cosas materiales. Nos ama con presencia constante. Con atención a cada detalle de nuestras vidas. Con paciencia infinita. Con estar ahí en cada momento - en la alegría y en el dolor, en los triunfos y en las caídas.


Y eso es exactamente lo que quiero que ustedes sientan de mí.Quiero que cuando sean adultas y piensen en su mamá, recuerden que YO ESTUVE PRESENTE. No perfecta - nunca fui ni seré perfecta. Pero presente. Ahí. Con ustedes. Viéndolas realmente. Escuchándolas de verdad. Valorando cada etapa de quienes son.Porque lo que estoy construyendo con cada día que pasa no es solo una infancia feliz para ustedes. Estoy construyendo las bases de su autoestima. De su sentido de pertenencia. De su capacidad para amar y ser amadas. Estoy sembrando en lo más profundo de su ser qué significa ser valorada, vista, amada incondicionalmente.Y eso, mis chicas, no lo hago con regalos costosos. Lo hago con mi tiempo, mi atención, mi presencia completa.

 

El Regalo Más Valioso Que Les Puedo Dar


Quiero ser honesta con ustedes, aunque ahora son muy pequeñitas para entenderlo completamente. Algún día leerán esto siendo mujeres y lo entenderán: darles mi presencia plena es el regalo más difícil que les doy cada día.


Porque mamá es humana. Tengo mil cosas en la cabeza. El celular suena. Las responsabilidades me llaman. Los pendientes se acumulan. Y hay días - muchos días - donde me doy cuenta de que estoy físicamente presente con ustedes pero mentalmente ausente.


Ustedes están frente a mí, pidiéndome que juegue, que lea un cuento, que mire lo que hicieron, y yo estoy pensando en las compras del super, en las cuentas, en todo lo que tengo que resolver.


Y cada vez que me doy cuenta de esto, respiro profundo y hago una elección consciente: guardo el teléfono, dejo los pendientes para después, y me digo a mí misma "este momento no va a regresar".


Porque eso es lo que he aprendido en este camino de crianza consciente: que estos momentos con ustedes son únicos e irrepetibles. Que tú, mi amor mediano, no vas a tener 5 años otra vez. Que tú, mi amor pequeño, estás creciendo más rápido de lo que puedo procesar. Que si no estoy presente AHORA, este momento se va y no vuelve.


Y cuando conscientemente elijo estar presente - cuando me siento en el suelo a jugar con ustedes, cuando horneamos galletas juntas y la cocina queda hecha un desastre, cuando nos acurrucamos a leer aunque tengo cien cosas que hacer - algo mágico sucede.


Veo sus ojitos brillar. Escucho sus risas genuinas. Siento sus abrazos apretados. Y sé, en lo profundo de mi corazón, que ESTO es lo que van a recordar de su infancia.

 

Lo Que Me Gustaría que Anclen en sus Corazones


Nuestra "Bienvenida de la Navidad" - ¿se acuerdan? A inicios de noviembre, decoramos el arbolito juntas con villancicos de fondo. El árbol nunca queda perfecto. Ustedes ponen todos los adornos en el mismo lugar, algunas ramas quedan vacías, la estrella termina chueca. Pero es NUESTRO árbol. Es el árbol que creamos juntas.


¿Se acuerdan de los campamentos en la sala? Cuando ponemos sábanas como carpa, sacamos linternas. Ustedes hablan de esto todo el año. "Mami, ¿cuándo vamos a hacer otro campamento? Estoy segura de que aprendieron que la felicidad no viene de cosas costosas. Que la magia se puede crear con creatividad y amor. Que lo más divertido es estar juntas.


Cocinar juntas - chicas, saben que esto es una de mis actividades favoritas con ustedes. Y quiero que sepan algo: sí, la cocina queda hecha un desastre. Sí, toma el triple de tiempo. La masa tiene huellas de sus manitas por todos lados. Las galletas de chispas quedan chuecas.


Pero cuando veo sus caras de orgullo cuando llevan "SUS" galletas a los abuelos, cuando las escucho decir "yo las hice, yo ayudé", sé que les estoy enseñando algo mucho más importante que hacer galletas perfectas. Les estoy enseñando que su participación importa. Que lo que ustedes crean tiene valor. Que no necesitamos perfección, necesitamos amor y esfuerzo. Que trabajar juntas como familia para crear algo es hermoso, aunque el resultado no sea de revista.


Estas son las bases que estoy construyendo en su autoestima, en su sentido de capacidad, en su identidad como mujeres.


Las tarjetas para sus abuelos, tíos, primos. Son simples - dibujos con crayones. Nada perfecto. Nada sofisticado. Pero he visto cómo los ojos de los abuelos se llenan de lágrimas cuando reciben esas tarjetas. He visto esas tarjetas pegadas en sus refrigeradoras por meses. He escuchado a los familiares decir que esas son sus posesiones más preciadas.


Y ustedes lo VEN. Ven cómo algo que hicieron con sus propias manos, con amor, con tiempo, tiene un valor que ningún regalo de tienda puede igualar. Esto es exactamente lo que quiero que aprendan: que el amor no se compra, se da. Que el valor no está en el precio, está en el corazón. Que ustedes tienen la capacidad de dar algo invaluable sin gastar un centavo - su creatividad, su tiempo, su amor.


¿Dudé si lo hice bien?


Todas las veces…

Veo lo que otras mamás dan a sus hijos. Veo las fotos en redes sociales de montañas de regalos bajo árboles perfectos. Escucho conversaciones sobre todo lo que compraron, todo lo que gastaron. Y a veces, siento esa vocecita que me pregunta: "¿Estás dando suficiente? ¿Tus hijas van a sentir que tienen menos? ¿Van a sentirse privadas?"


Y entonces las miro. Las miro de verdad.


Y las veo felices decorando galletas caseras. Las veo emocionadas por nuestra noche de campamento en la sala. Las veo orgullosas de las tarjetas que hicieron para la familia. Las veo pedir "otro cuento, mami" o "¿podemos cocinar juntas otra vez?"


Y me doy cuenta: ustedes no están sintiendo que les falta nada. Ustedes están sintiendo que TIENEN TODO - porque tienen una mamá presente, una familia unida, experiencias compartidas, amor abundante.


La verdadera abundancia no está en cuántas cajas hay bajo el árbol. La verdadera abundancia está en: las risas que compartimos mientras creamos juntas, el olor de las galletas en el horno mientras trabajamos en equipo, los abrazos apretados después de un día especial, las historias que contamos una y otra vez sobre "aquella vez cuando..." y el sentimiento profundo de pertenecer a una familia que las ama incondicionalmente.


Eso es lo que les estoy dando. Eso es lo que estoy sembrando en sus corazones para que cuando sean adultas y se enfrenten con desafíos, recuerden que:  que son amadas incondicionalmente, su valor no está en lo que tienen sino en quienes son, la familia es un refugio sagrado, la presencia es más importante que las posesiones, el amor se demuestra con tiempo, atención y acción - no con regalos costosos, Dios las ama profundamente y está siempre presente, tienen la capacidad de crear alegría sin gastar dinero, lo hecho con amor vale más que lo comprado con dinero


Lo Que Quiero Que Recuerden


Mi mayor anhelo es que cuando lean esta carta, sus corazones se llenen de esos recuerdos hermosos que creamos juntas. Que recuerden las risas, los abrazos, las tradiciones, los momentos simples que llenaron su infancia de amor.


Cuando sean adultas y piensen en su infancia, en las Navidades con su mamá, quiero que recuerden esto:


Que su mamá no fue perfecta, pero estuvo presente.

Que no les dio todo lo que quisieron, pero les dio todo lo que necesitaban.

Que no creó Navidades de revista, pero creó Navidades llenas de amor.

Que eligió conscientemente sembrar valores que perdurarían más que juguetes.

Que las vio, las valoró, las amó incondicionalmente cada día de sus vidas.

Que la Navidad en su familia no se trató de cuánto se gastaba, sino de cuánto se amaba.Que las tradiciones simples fueron las más significativas.

Que los momentos compartidos fueron el mejor regalo.



Que pertenecieron a una familia que priorizó la conexión sobre la conveniencia.Y sobre todo, quiero que recuerden esto: que cada decisión que su mamá tomó - cada vez que eligió un paseo sobre un juguete costoso, cada vez que eligió hornear juntas sobre comprar en la tienda, cada vez que eligió estar presente sobre estar perfecta - vino del amor más profundo, más genuino, más incondicional que he sentido en mi vida.Ustedes son mi tesoro. Son el mejor regalo que Dios me ha dado. Tener el lujo de formar parte de sus vidas, elevarlas con amor, con conexión profunda, con presencia genuina, y compartirles experiencias que las hagan sentir vistas, valoradas, y profundamente amadas - es mi privilegio más grande.



Con todo mi amor, para siempre,


Mamá

Mari Hidalgo – Crianza con Alas



"Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón."

- Mateo 6:21

 

Y ustedes, mis niñas, son mi tesoro más grande.

 

 

Nota para cuando lean esto siendo adultas:

Esta carta fue escrita en diciembre de 2025, cuando tenían 5 y 2 años. Mamá tenía 37 años y estaba en pleno camino de Crianza con Alas, acompañando a otras familias mientras navegaba su propia maternidad. Cada palabra escrita aquí es verdad - es lo que sentía en mi corazón en ese momento, y lo que espero seguir sintiendo todos los diciembres que vengan.

 

Los amo más de lo que las palabras pueden expresar.




Mariela Hidalgo Instagram:@hakuna_mumtata

Sofía Aragón Instagram:@ Powertothem


Coordinadoras del programa de Alas “Crianza con Alas”

 
 
 

Comentarios


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Gracias por ser parte del cambio.

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